Para amar hay que “seguir el compás”

Dicen los expertos que aquellos que aman de verdad saben “seguir el compás”. Que por ello es bueno aprender a acompañar al otro en sintonía, escuchar lo dicho, comprender lo callado y sentir su sóla presencia vivificadora y acompañante, más allá incluso, de lo que no es compartido.

Cuando esto sucede, sabemos que la otra persona “nos ha captado” y sentimos con intensidad la presencia cálida y envolvente de su amor genuino e incondicional. Es como si ocurriera un milagro: sientes que te expandes por dentro, como si explosionara una infinita y desconocida supernova en tu interior. Y, sólo entonces, respiras aliviada. Porque sabes, que frente a las heridas ingratas del mundo: “Nada es para tanto”. Y, porque descubres el milagro real de que “ciertamente el amor sana”.

Para mis pacientes y no pacientes, para todos aquellos y aquellas anhelantes de amor y a quienes en su camino el “buen amor” se les resiste: “Por favor, sigan la señal”.



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